¡Qué desastre!
Pues sí que llevo bien esto de la preparación para el Camino… Después de muchos años sin montarme en una bici (y que tampoco fui nunca un Mercx), he empezado a entrenar para no pedir socorro a 10 km de Roncesvalles..
Al principio hacía rutas muy suaves, con 20km llanos ya estaba con la lengua fuera (¡literalmente!). Poco a poco he ido subiendo distancias, y alguna cuestita maja ya me he ido metiendo para el cuerpo. Muchos días, si tengo un rato (y lo tengo a menudo), me voy a un parque de cerca de casa a subir y bajar colinas. Pero hoy iba a probarme contra la primera prueba de toque: 70km. Todos llanos, por esta ruta, nada ambicioso, pero encuentro que por la distancia ya es un paso adelante en la preparación.
Anoche estuve preparándolo todo: Las dos mochilas (la de llevar encima y la de dejar en el coche), cambié la música del mp3 (que teniendo un maldito Sony no es cosa de dos minutos!), me hice un sandwich para la paradita, preparé fruta, la cámara, metí agua al congelador para que se mantuviera fresca… En fin, que eché un buen ratillo.
Hoy, madrugón (para ser sábado, me refiero); En Madrid hace un calor infernal , y en la ruta no hay sombras (ya véis la foto que hice… una chumbera que parece del desierto), así que me levanté a las 7 para pedalear lo menos posible bajo el sol del mediodía. Carga la bici, los 30km de coche, llega, baja la bici… por fin puedo ponerme en marcha… y al kilómetro y medio, plof. Pinchazo. ¡Tanta preparación pa na!. En fin, cabreo máximo, y ponte a empujar la bici de vuelta para casa. Menos mal que me pasó pronto, que me llega a pasar a 20km del coche y me dan todos los males.
En el taller todavía me salvaron la mañana, ya que me arreglaron la rueda en el momento; Cuatro pinchacitos de nada. Fáciles de localizar, porque todavía estaban los pinchos clavados… ¿Lo habrán hecho a posta? ¿Nos odiarán a los ciclistas en Morata de Tajuña? ¡Si no hacemos ni un ruidito!.
En fin, un par de recorridos siguiendo el Manzanares, y me pude ir pa casa con algo menos de cabreo.
Bueno, mañana lo vuelvo a intentar. A ver si en vez de 3 kilométros, llego, buah, yo qué se, ¡¡¡a 10!!!. ¡Mañana os lo cuento!

