Mis motivos para hacer el Camino
Bueno, después del rollo que os metí ayer sobre la ruta, me he quedado algo pensativo. Tengo que pensar en cambiar mi estilo.. Las descripciones de mis paseíllos son demasiado pesadas, teniendo en cuenta que quien me lee (si es que alguien me lee algún día), no creo que lo haga por lo bien que ando en bici, o por lo exhaustivas de mis descripciones, o por lo novedosas de mis rutas (que están todas sacadas del mismo libro).
Así que hoy os cuento mis motivaciones para hacer el Camino de Santiago. ¿Qué es lo que impulsa a un tipo tirando a gordito, más bien vaguete, a levantarse del sillón y embarcarse en una empresa así?.
Lo primero de todo. Determinados sucedidos en mi vida le han dado un giro radical a la misma. De pronto tengo mucho tiempo libre (mi trabajo me lo permite, y no tengo ninguna obligación familiar fuera de ir a ver a mi madre de vez en cuando). Y sobre todo, me han sacado de la rutina y del dejarme llevar, y me han metido en la cabeza la idea de que tengo que replantear mi vida, conocer qué es lo que quiero para mi y para mi futuro.
Esa es mi primera razón para lanzarme al Camino. Quiero tiempo para pensar cosas importantes, y condiciones favorables para "escucharme" un poco a mi mismo. Que hacía tiempo que lo necesitaba, aunque no me diera cuenta.
También cuenta para mi el "rollo iniciático". Es decir, aquello de que haya un antes y un después del Camino. Según cuentan, una experiencia que te cambia la vida.
Por supuesto, también pesa el reto deportivo. 15 días maltratando el cuerpo con subidas y bajadas es algo que tiene que sentar bien y oxigenar por fuerza, y tiene que ser beneficioso para "engrasar la maquinaria". En estos trabajos que tenemos ahora, en que la actividad física es nula, se echa en falta de vez en cuando un poco de "movimiento".
Tras una temporada un poco perdido, necesitaba un objetivo a corto plazo. En la preparación del Camino lo he encontrado, algo en lo que centrar mis energías. Lo malo es que esto engancha, y ya pienso para el año que viene en el Camino del Norte… Mejor vamos pasito a pasito.
Lo religioso reconozco que cuenta poco, es más lo espiritual. Sin embargo, tampoco está mal darle una oportunidad y ver si lo que ha movido a millones de peregrinos desde hace más de diez siglos es capaz de moverme a mi. Y a mis pedales.
Y también, por qué no, acumular experiencias y conocer lugares. Salir de esta ciudad agobiante, y ver nuevas cosas, intuir (no dará tiempo a más) otras formas de vivir, y sumergirme en otras rutinas tan distintas a la mía.
En fin, como ves, son quince días que tienen que dar mucho de sí… Debería fijarme objetivos menos ambiciosos.


Yo creo que deberías ir sin tantos “objetivos” :). Vete, disfrutalo, y ya está. Si te da para pensar en cosas trascendentales, guay. Si sólo piensas en “mierda de cuesta” o “tenía que haberme hecho el bocata de chopped”, pues guay también. Lo que es seguro es que es un viaje que “higienizará” cuerpo y mente. Aunque luego no te me quejes de que si la rodilla te cruje y no sé qué más.
Ah, y quizás sea por conocerte… pero tus descripciones de tus etapas son muy divertidas. Le gustarían a cualquier “extraño”.
Comment by Consultor Anónimo — August 27, 2006 @ 11:54 pm
Mis descripciones de etapas te parecen divertidas porque no hago na más que sufrir y sufrir. Y, ¡qué demonios!, a todo el mundo nos gusta ver sufrir un poquito al prójimo…
“Mierda de cuesta” y “tenía que haberme hecho el bocata de chopped”, y sobre todo uno que tuve a menudo en la Fuenfría, “Nunca debí cenar ciruelas”, no son pensamientos, son zumbidos en background. Vamos, que siempre estarán ahí, la cosa es intentar dar un paso más y anteponer el pensamiento racional al animal.. que de animal tengo un rato :oP
Comment by Ale — August 28, 2006 @ 9:07 am