Odio Ikea
Y cuando digo Ikea, digo cualquier gran cadena o fenómeno con implantación planetaria. Cualquier concepto que nos haga a las personas de todo el planeta iguales. Porque no tengo la sensación de que elimine diferencias, o que nos prepare a cada uno para el resto del mundo, yo creo que sólo nos hace planos, elimina nuestros matices.
No aguanto el concepto de "megapark". Llegar al sitio, da igual la hora y el día de la semana que sea, y encontrar cientos de miles de personas dedicando su tiempo de ocio a actividades completamente inanes. "Vanessa, he oído que han abierto un centro comercial nuevo, se llama El Techo Abovedado de Madrid". ¡Qué fuerte! Vamos, ¿no?. Y ese día hay colas de 15 km para entrar al centro comercial nuevo, que tiene exactamente las mismas tiendas que el que provocó las colas la semana pasada. Me fastidia un montón que el año pasado estuviera en Oxford Street en Londres, y tuviera que tragarme los escaparates de Zara, H&M, Burberry’s (bueno, esto aún tiene sentido), y demás.
Bueno, pues ayer estuve en Ikea. No me gusta, pero tengo que pasar por ello, dado el carácter transitorio de la ocupación inmobiliaria de hoy en día (ya nunca amueblas una casa "para toda la vida", ¿verdad?). Fui a por un par de cosas concretas, aunque no encontré ninguna. Un taburete, en concreto el modelo "Julius". Estaba yo mirando el de la exposición, y de repente se me ocurrió… ¿Cuánta gente estará mirando en este momento el taburete Julius? ¡Cientos de miles! En Bélgica, Chequia, Dinamarca, Grecia, Islandia, Italia, Hungría, Noruega, Austria, Rusia, Polonia… (hasta 22 europeos), Canadá, EEUU, Kuwait, Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Australia, China, Hong Kong, Japón, Malasia, Taiwan y Singapur. ¿Cómo se dirá en Cantonés "Mira, Mari, yo creo que el Julius este está endeble, baila un poco"?
Y lo que más rabia me da es el tipo del anuncio del Mega Markt, el que te mira y dice "yo no soy tonto".Y sin embargo, tengo que pasar por el aro. Llenar mi casa de muebles de Ikea, para que cuando la deje, el siguiente pueda tirarlos todos, diciendo, bah, son de Ikea, y comprarse otros iguales.
Como dice Phoebe Buffay, de la serie Friends (¡oh! ¡tal vez también debería odiar Friends!), hablando de "La Mula Coja" (Refiriéndose a The Pottery Barn, mismo concepto que Ikea):
- "¡Estas cosas son las que hacen que el mundo vaya mal! ¡Y yo las tengo todas en mi sala de estar!".


Totalmente de acuerdo con la parte negativa del asunto…pero no olvidemos que, gracias a estos “inventos”, todo el mundo (o casi) puede disfrutar de muebles, electrodomésticos, ropa, etc, de cierta calidad…Siempre hay tiendas donde uno puede “diferenciarse” de los demás pero eso tiene su precio! En tiempos de nuestros padres, o pagabas una fortuna por estar, por ejemplo, “a la moda” y te ibas a unas tiendas de precios prohibitivos o te vestías con camisa blanca y pantalones de pinzas todo el verano!
Comment by Mr Baboo — August 27, 2006 @ 7:36 pm
Mmmm… qué incoherente… y luego van y te ponen en casa unas lamparitas la mar de “diferenciadoras” (esas no las encuentras en ningún Ikea) y protestas… ;D
Comment by Consultor Anónimo — August 28, 2006 @ 12:06 am
@Mr Baboo: En tiempos de nuestros padres, las cosas eran distintas; Cuando se compraban un piso, ese era “el piso”, es decir, iban a vivir allí mucho tiempo, seguro. Así que la estrategia era tener el piso vacío, y cada vez que veían un mueble que les gustaba y que les cuadraba de pelas, se lo compraban, e iban llenando la casa. A mi me parece un modelo mucho más racional que el que hay ahora: Compro un piso, tiro casi todos o todos los muebles, compro todos los muebles nuevos, con que me gusten un poco ya vale.
La ropa también lleva este camino. Es ropa mala y barata, pero diseñosa y aparente. Dura un año, a veces menos. Se tira y se compra otra.. Yo me acuerdo de abrigos de mi padre que estaban impecables (y no demasiado pasados de moda, je je je) tras 15 años de uso…
En fin, que reconozco que el modelo tiene sus ventajas, puedes ir por un precio asequible a la última moda, hecho un figurín… pero.. ¿tan necesario es?
@Consultor Anónimo, esas lamparitas diferenciadoras, en vez de ser del Ikea eran (y son) del Habitat, mismo concepto, aunque un peldaño más arriba. De hecho, no traían ni bombilla, ni casquillo, ni forma humana de fijarlas al techo; solo eran la estructura de madera, incluso sin pintar. Como ves, son unos fistros de consumo como cualquier otros :oD.
Comment by Ale — August 28, 2006 @ 9:28 am
Ya sabes que los Mercoles Ikea es an mejor.
Un abrazo ;-)
Comment by juannillo — August 28, 2006 @ 9:57 am
Si habéis tenido que hacer varias mudanzas, valoraréis vuestros birriamuebles Ikea: cuatro tablas ligeras como el papel que se desmontan con dos tornillazos. En cambio, vete tú a trasladar el super armario que compraste en la tienda del barrio…
Comment by Teto — August 29, 2006 @ 11:03 am
Mi marido se rie cuando le digo que a mi los objetos me dicen cosas, aunque haya dos iguales, para mi, son distintos porque me dicen cosas distintas, así que no tengo ese problema, tengo otro peor que es ver la cara de mi marido incrédulo (por no decir cabreado) por tener que esperar mientras me decido entre dos cosas que son “aparentemente” iguales.
Así, que personalmente a mi me da igual que haya miles de personas con un objeto de diseño igual al mio, ya que en realidad no es el mio.
Comment by trex — August 30, 2006 @ 2:02 pm
@juannillo: Vetalpeo :oP
@Teto: No hagas muchas mudanzas de muebles ikea, porque tienden a autodestruirse; Cada vez que sueltas y pones uno de esos tornillos, van cogiendo holgura y más holgura; Es una cuenta atrás :oD.
@Trex: Oye, oye, una curiosidad.. los objetos que te dicen cosas… ¿te las dicen “con voz”? Quiero decir… ¿qué voz tiene un julius? Yo me lo imagino con la de Groucho Marx… por la asociación del nombre con el cómic del jueves…
Comment by Ale — August 31, 2006 @ 8:41 am
No me gusta el Ikea. Voy a comprar una lamparilla porque es más barata que en Habitat y me gasto mucho más en cosas que no necesito, más la gasolina, el atasco, la gente…y encima tengo la sensación de ir como borregos por los pasillos que ellos han decidido que vayamos para que no perdamos la oportunidad de hacernos con alguna vela, marco, adorno, peluche o similar. Lo peor: que vuelvo a picar. Un beso a todos los que van por nosotras y ponen ojitos mientras piensan lo bien que podrían estar en cualquier otro sitio
Comment by jimena — December 10, 2008 @ 9:39 pm