Dejar de fumar (III): El mono físico.
Recapitulemos. Hasta el momento, tenemos una fecha para dejar de fumar. Una fecha inamovible, incluso seguramente tengamos una hora: Después del del desayuno, o después del de comer… etc. También tenemos un montón de razones para dejarlo, las hemos recopilado una por una en el anterior post. Tenemos una especie de zumbido interno; por una parte, pensamos que nunca más podremos ser felices, y por otra, estamos ansiosos por empezar, y por quitarnos de delante al maldito tabaco.
Y llega el día, y llega la hora. Y es en este momento donde falla el 90% de la gente que decide dejar de fumar. Llega su día D, y siguen fumando, vencidos por el miedo. Así que si tú has conseguido seguir adelante, si tú llevas dos horas sin fumar, ya lo estás haciendo mejor que casi todo el mundo.
Pero también querrás saber qué es lo que te espera, y yo te voy a contar cuáles serán (seguramente) tus sensaciones las próximas tres semanas (más o menos, y según casos). No te voy a engañar: Tendrás ganas de fumar. Sin pensarlo, echarás mano al bolsillo buscando ese paquete que ya no está. Tendrás pensamientos del tipo "cuando acabe esto que estoy haciendo, ¡un piti!". Tus impulsos irracionales te empujarán a intentar fumar, todo tu "sufrimiento" estará causado por movimientos automáticos. Seguramente soñarás con el tabaco, seguramente tendrás algo de tos… Menos mal que tú estás decidido a no hacerlo, que si no…
Esa es la parte mala, que te cuento lo primero, para que se te olvide antes. La buena noticia es que no duele. Es una ligera inquietud, un "me falta algo", una molestia que se verá compensada porque notarás un subidón de adrenalina por estar haciendo las cosas bien, tendrás más dinero, empezarás a acusar cierta mejoría pulmonar (poco por ahora, ¿eh?), olerás mejor, tu olfato también empezará a ser más sensible, te sentirás más dueño de ti mismo, no tendrás que cargar con el paquete de tabaco (aunque sin querer comprobarás si lo llevas), y en fin, te sentirás bien contigo mismo. En estas tres semanas, tu cuerpo elimina la nicotina que tenía almacenada en la sangre y recubriendo las paredes de tus pulmones, y lo que te pide es nuevo veneno para recuperar niveles.
Para estas tres semanas, lo mejor que puedes hacer es mantenerte distraído, beber mucha agua y hacer algo de ejercicio físico moderado (ambos ayudan a eliminar la nicotina). Inspirar profundamente cada vez que te ataque el mono, y contar hasta 10. Evitar los excitantes, no porque los tengas asociados al cigarro (eso nunca más te debe importar), sino porque la cafeína te hará ponerte nervioso. Bebe zumos, y si quieres, pica algo bajo en calorías (¡no cometas el mismo error que todo el mundo!) por ejemplo, zanahorias o apio. Incluso con el dinero que te has ahorrado, date algún capricho.
Y sobre todo.. ¡Alégrate! ¡Disfruta del proceso! ¡Ya no fumas!
A las tres semanas, la pulsión inconsciente se transformará en una vocecilla que te susurrará mentiras al oído. ¡Os lo contaré en el siguiente post!


Me parece espectacular el consejo,mañana es mi dia D y voy a poner en práctica todos los consejos,además me parece genial eliminar esa nicotina de mi cuerpo; ese químico me ha traído muchos problemas familares y espero poder superar mi adicción. Muchas gracias por pensar en personas como yo, que buscan en lugar de cr´ticas una ayuda para dejar de fumar.
Comment by Magda — February 3, 2008 @ 2:11 am