Etapa 6. Grandas de Salime - Lugo
Ya está, hemos conseguido tocar techo; 1835m de desnivel en una sola etapa. Ya la siguiente etapa tiene menos, y la última es un paseíto de 40 kilómetros para entrar triunfales y no demasiado achacosos a ver al Patrón.
La etapa tuvo, como todas, mucha alternancia entre caminitos y carreteritas y algo de carretera sin más. Si vemos que vamos bien de tiempo, y sobre todo de fuerzas, nos metemos por los caminitos más intrincados, pero si vemos que el hambre aprieta y el próximo destino todavía está lejos, hay que adelantar kilómetros por carretera.
Y eso hicimos en esta ocasión; primero unos pocos de kilometrillos por caminos (entre una espesísima niebla, que uno piensa… a lo mejor el paisaje es bonito… pal que le guste el blanco, claro..), en los que parece que el cuentakilómetros se detiene; no te cunden nada los esfuerzos en lo que a avance se refiere (porque desde luego, sí en cuanto a goce; la diferencia entre ir atravesando pueblitos por los caminos o por la general es abismal; Los de los caminos se han mantenido tal cual, mientras que los que atraviesan carreteras, habitualmente se han convertido en puebláncanos feos y sobredimensionados).
Después, otros pocos de kilómetros por carretera no demasiado transitada, por la zona de Fonsagrada y Padrón (sí, sí, donde los pimientos), donde nos dio para subir con cierta comodidad (si es posible esa palabra cuando anda cerca un sillín) los altos de Montouto y de Porciles, y de ir sumando metrito a metrito. En A Lastra, mención especial, accesit, oreja y rabo para la casa de comidas donde nos paramos; el caldo gallego estaba en su punto y super reconfortante, y los huevos (caseros, caseros, como nos insistió la señora), impresionantes. Además el hombre era conversador, y nos contó su mili con gente de Logroño en Zaragoza…
Lo mejor del día, con diferencia, la llegada a Lugo, que se hace entre caminitos, al contrario que a Oviedo, que se llega por la Nacional, con el culo prieto mientras te adelantan camiones; Aquí es donde el peregrino empieza a conocer de verdad el encanto de las corredoiras, y lo mejor, no demasiado exigentes en cuanto a desnivel. De verdad, un gustazo de final de etapa, casi un paseíto; pena que Lugo esté en un alto, y todavía nos quedaba trepar un rato con los 90km ya instalados…
Es tan agradable, que siendo ya las 20:00, yo pensé, ays, qué gustazo de etapa, ojalá no se acabara nunca, además, me veo con muchas fuerzas… oyes… pues fue bajarme de la bici, y venírseme encima todo el esfuerzo.. y ay… ni subir escaleras podía.

