Etapa 14. Palas del Rei - Santiago
Ohhhh. Se acabó. Ya estoy en Santiago. La alegría de llegar creo que no llega a compensar la pena de que esto se haya acabado ya, de que en dos días vuelvo a tener la corbata al cuello… En fin, os cuento lo de hoy.
Pero mejor empiezo por "lo de ayer". Después de postear, salí a dar una vuelta para conocer el pueblo (Palas.. no tiene nada que ver) y cenar y demás, y parecía que había salido a otro mundo distinto al que dejé un par de horas antes. Una espesa y cerrada niebla había caído sobre el pueblo, y ya no llovía, pero tampoco hacía falta, porque el aire parecía líquido. Se veían las casas al otro lado de la calle.. y ya. Francamente y con el debido respeto, no me extraña que los gallegos estén todos medio grillaos (¡perdón!), porque yo mismo, al subir a ver la iglesia románica, empecé a pensar lo normal que sería encontrarme con la Santa Compaña, con Meigas, Nubeiros y Trasgos… Pero no me los encontré.
Bueno, pues.. ¿a que no sabéis cómo ha empezado hoy el día?. ¡Con lluvia!. La ropa no me había secado del día anterior, y ya estaba lloviéndome encima de nuevo. Empecé la etapa más bien penosamente, con dolores ya abiertamente por todo el cuerpo, por el cansancio acumulado y por la humedad que no me había logrado quitar de encima. La etapa era larguilla, de más de 60 km, y todo el rato un constante sube - baja rompepiernas. El barro de las corredoiras hacía que fuera más difícil avanzar.
Hasta Melide fui con unos andaluces, bastante majos ellos. Me hizo gracia el comentario de uno, de "el plato grande, para los huevos fritos, na más".
En fin, total que a la una había recorrido sólo la mitad de la etapa, y además con una flojera tremenda en las piernas, bajándome a menudo porque ya no me daban de si. ¿Es esto una pájara de esas?. Lo digo porque me paré a comer, y oye… como que después ya fue todo distinto.
Para empezar, dato importante, paró de llover, y salió muy timidamente el sol. Los caminos se secaron un poquito y se avanzaba mejor, y yo estaba con más fuerzas. Cuando quedaban 20 km por fin me pude quitar el impermeable y secarme un poco todo yo. Empecé a ir a mejor ritmillo, con fuerzas renovadas, y con el Santo, por fin, mandándome el solecillo (ya pensaba yo que mi sacrificio no le estaba siendo grato). Atravesé bosques de cien tipos, de robles, de castaños, de eucaliptos, con el Camino serpenteando. Los peregrinos a pie cojeaban más que nunca, pero se les notaba una determinación distinta.
Y ya cuando quedaban 10 km o menos, cada vez que tenía delante de mi una loma, pensaba… ¿será esta? ¿Cuando llegue arriba veré Santiago?. Pasé el Monte do Gozo (Ciudad de Vacaciones. ¿?¿?¿), y ahí apareció. Santiago, 800 kilómetros y 14 etapas después. Entré , y vi a los vasquitos de la bajada irrespetuosa de antesdeayer, que ya habían llegado ayer y se iban a hacer una excursión.
Os prometo que la sensación es memorable. Mezcla de alegría y de subidón por decir, joer, pues sí que podía, soy un campeón, retos a mi, a ver cuál es el siguiente. Y de pena, por decir ¿ya está? ¿na más? ¿Pa casa?. Todo el mundo por la calle tiene una cara especial, de alegría por el logro conseguido, y te felicitan aunque vayas en bici.
En fin, me fui a la plaza del Obradoiro, me saqué las consabidas fotos, me di cuenta de que esa no era la plaza del Obradoiro, y me fui a la de verdad, donde de nuevo me saqué las consabidas fotos. Sé que esta vez no me equivoqué porque pensé… ¡anda! ¡aquí es donde Ronaldinho se cargó una vidriera!. Os pego una de las fotos. Sin que sirva de precedente, en esta salgo, aunque bueno, con lo lejos que estoy se me ve más bien poco.
Y no, no hubo bailecito. Demasiada gente, me dio vergüenza. ¿O sí?. Me saqué la Compostela (ya estoy con el contador de pecados a cero… ¡tomaaaa!), la plastifiqué, me alojé, adecenté, y he vuelto a ver al Santo, aunque mañana vendré a verlo de nuevo porque ahora estaban en misa…
En fin, que ya estoy aquí, para lo que dispongáis. No sé qué os contaré mañana ni pasado, pero seguro que, por ahora, algo se me ocurrirá para contaros. Muchas gracias por acompañarme todos estos kilómetros, por darme ánimos, y por traerme en volandas. Me he divertido mucho con vosotros.

Agua, agua y más agua. Ese es el mejor resumen para la etapa que me ha tocado pedalearme hoy. 7 horas pedaleando bajo el agua, a ratos fina, a ratos no tan fina, a ratos abiertamente chaparrona. La bolsa del manillar ha calado un montón; a ver, es como vestirse uno de impermeable perfecto y tirarse a una piscina. Tú dirás si calas o no. Os lo cuento. No sé qué tal quedará porque esto está en Linux y no tengo los botoncitos habituales de "edición rica"… Pues eso, que salí de Sarria y de la comodidad ya con algo de lluvia. Pensé yo, igual no es para tanto, igual sólo dura un rato… igual resulta que no es octubre en Galicia, y se pone a hacer un sol tremendo, igual se me cae la MIR encima… Iba el Camino por una Carballeira, es decir, un robledal, de árboles antiguos y con caprichosas deformaciones. O eso me parecía ver a mi debajo de la visera del casco. Las corredoiras (caminos peatonales por el bosque) estaban completamente anegadas, así que más bien fueron nadadoiras. Los kilómetros pasaban muy lentamente, por lo difícil de avanzar con el agua, el barro y el viento. Además, ahora hay hitos que te marcan la distancia que te queda a Santiago cada 500m, con lo que parecía una lenta cuenta atrás. Siempre subiendo, despacito, pero subiendo. El "paisaje urbano" ahora consiste en una larga sucesión de pequeñas aldeas y núcleos de población, apenas cuatro casas cada una, pertenecientes a Consellos (Concejos), con sus gallinas por el Camino, sus hórreos y sus 0 fuentes para repostar agua (sí, sí, pues abre la boca y coge la que cae..) Así, he acabado llegando a Portomarín, que también me ha sorprendido. Parece que el pueblo entero quedó anegado con la construcción del Embalse de Belesar, en 1962, pero como ahora hay tan poca agua (quién lo diría), se ven los esqueletos de las antiguas casas, e incluso los restos de un puente. Queda muy fantasmagórico. Lo que ya no hice fue subir a conocer el "nuevo" Portomarín.. Ese rato fue el único que no llovió. A lo mejor por eso me gustó el pueblo… La foto es de los alrededores, pero la he cogido de por ahí porque aquí no hay USB a la vista, y además he echado dos fotos en todo el día.. Después de pasar Portomarín y seguir un rato más con el Camino entre bosques y por corredoiras, se pasa a un sendero habilitado paralelo a una carretera nacional, subiendo nuevamente, hasta llegar a Ventas de Narón en que por fin se puede bajar a gusto hasta Palas de Rei, siempre bajo el intenso chaparrón. En el hotelillo se han reído mucho de verme entrar como una sopa, me han dicho que mejor guardo la bici a cubierto "por si se me moja" :o/, y me han llevado a una cuerda de tender para la ropa que llevaba puesta. ¡Cualquiera diría que, siendo gallegos, no han visto nunca a un tipo empapao!. Y como me véis muy en forma, os paso informe de daños: Hali-butt: Ni siente ni padece. Contusión por la piña de ayer en el "bajo costado". Dolorcillo en el talón derecho, no sé si por la caída o de cansancio acumulao. Dolorcillo en ambas manos, de apoyarme en ellas en las bajadas. Cuadriceps bastante cargaditos. Se me suben a veces los gemelo, y lo que es más raro, los dedos de los pies. Y… bueno, creo que por hoy ya está bien de lloraros. Mañana… ¡el gran desenlace!. ¿habrá bailecito? ¿no habrá bailecito?
Segunda crónica del día. A ver qué tal se me da, yo mientras esté aquí sentado en esta cómoda y ancha silla en vez de en el torturador sillín, os pego todas las crónicas que queráis.
Lo primero de todo, muchas gracias de nuevo al Juannillo por ejercer de bloguero delegado ante mi imposibilidad material de comunicarme con vosotros como me hubiera gustado. Qué le vamos a hacer; Las pallozas, ni las más modennas tienen ADSL. Lo más tecnológico del pueblo eran los tejados, que eran todos de ADOBE. Ja - ja - ja. ¡La risión!. No, no pienso explicar el chiste :oD.
Se siente chavales! Hoy no hay respuesta a comentarios ni crónica! Hoy sólo croniquita para deciros que estoy en cebreiro, en lo que parece la cima del mundo, y al que lo discuta, que se lo suba con la bici. No hay conexión, y me gusta mi blog, pero no tanto como para seguir al siguiente pueblo.
Ufff… ¡Hoy sí que la he gozado! Hoy no os voy a contar nada de monumentos (Qué bien, un descansito, ¿eh?), porque la bici ha sido, por fin, la protagonista del día.
Y hoy, de regalo, otra foto. Es un tipo que ha subido al mismo ritmo que yo, más o menos. Iban él y su mujer, ambos con estas bicis tan chanantes… Hombre, cómodo desde luego parece, esto de ir tumbao en la bici debe venir bien para esos dolorcillos que se sufren ahí detrás… pero también debe ser muy cansado, ¿no?. No puedes cargar tu peso en la pedalada…
Qué peligro tiene León en fiestas… Ayer tuve ruta turística con el Cortapedos y su señora. También tripero confeso y reconocido por el resto de la comunidad, anduvimos probando un par de cosillas por el Mercado Medieval y por el barrio del Húmedo, en la zona vieja de la ciudad. Unos talos, unos choricillos, unas morcillitas, unos churrasquitos… normal que a las 10 se me juntara el cansancio del Camino y el grumo de colesterol que me subía por la vena del cuello y tuviera que irme a hacer la digestión a casita…
Otra etapa leonesa (Lleón Llibre, Lleón sin Castilla… no he parado de ver pintadas hoy) más que echarme a las alforjas. Otra etapa de largas llanuras, esta vez atravesando el Páramo de León.
Mal despertar he tenido hoy. Me alojaba en Carrión en el Monasterio de Santa Clara, ya que tan buen resultado me habían dado las Monjitas de Santo Domingo de la Calzada. Pero estas tenían la hospedería al lado del campanario, y me han despertado con unos alegres repiqueteos muy mañaneros, que me imagino serían la llamada a Maitines… "Esta noche hay Maitines… Padre Fray Diego… Esta noche hay Maitines… qué haremos lue - e - e - e - egooo"..
¡Hoy hemos batido un récord! Desde luego que nunca había hecho yo tantos kilómetros en un día como hoy.. Aunque no sepa cuántos he hecho. El Cuentakilometros sigue futú, y una guía dice que he hecho 86 y la otra, 98. Yo he hecho el cálculo y me salen 278. Más o menos.
Uf, hoy se ha hecho larguito.. Normal, 75 kilómetros… ¡os cuento!
Se acabó el descansito en Logroño. Retomo el Camino, con bastantes ganas, y sobre todo, con las fuerzas renovadas que dan los pimientos rellenos, la cama conocida, y haber visto a la familia y a los amigos.
Ay. Aaaay. Aaaaaaay! Mi espalda. Hoy "molesta" un poco… Venga os lo cuento todo!